Emprendiendo en tiempos de crisis Imprimir
Lunes 17 de Junio de 2019

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Emprender es riesgoso. Es fascinante, pero riesgoso. Según estudios, en Chile casi el 60% de los emprendimientos fracasa, principalmente por falta de financiamiento, falta de clientes y retardos en los pagos. De acuerdo al último informe realizado por Equifax y la Universidad San Sebastián, en enero de 2019, existen 66.137 empresas morosas en el país, de las cuales el 95% son Microempresas y Pymes.

Si bien esperamos que la nueva Ley de Pago a 30 días aporte a generar liquidez y flujos para las Pymes, creo que lo fundamental, para revertir esa estadística, es que el emprendedor aprenda a trabajar con una metodología para que su idea de negocio pueda transformarse en un emprendimiento exitoso. ¿Vamos a fallar? Sí, pero la idea es fallar rápido y a bajo costo. Ensayo y error en un proceso continuo.

Las Pymes que son exitosas logran darse cuenta que es fundamental probar de manera constante muchas ideas. Son capaces de identificar y adaptarse a las necesidades de los clientes y captar ese aprendizaje de manera más rápida que sus competidores. Esa es la nueva ventaja competitiva, sustentable y sostenible en el tiempo.

La innovación no es sólo aplicar tecnología, sino que significa hacer las cosas de manera distinta. Debe hacerse en un proceso permanente, que permitirá distanciarse de los competidores, construir soluciones en torno a las necesidades de los clientes y hacer evolucionar el modelo de negocio.

Se debe tener claro que siempre surgirán amenazas y que una incorrecta priorización de los riesgos generará pérdidas. Al identificar estos factores, existirán menos posibilidades de perder dinero, tiempo, confianza y relacionamiento.

El emprendedor necesita ayuda, no sólo en cuanto a financiamiento, sino que principalmente en metodología y gestión. Afortunadamente, los distintos actores del ecosistema del emprendimiento se han ido dando cuenta de esa necesidad y poco a poco han generado instancias de apoyo al emprendedor, entregándoles este tipo de conocimiento. No basta sólo el primer espaldarazo que significa aportar en financiamiento. Es necesario que tomemos de la mano al emprendedor y lo ayudemos especialmente en las fases tempranas del negocio. Sólo así podrá darse cuenta rápidamente si su negocio es inviable, dar vuelta la hoja y trabajar en base a otras ideas. Mientras que aquellos negocios que sí son viables serán capaces de generar una ventaja competitiva sostenible en el tiempo, pues esta ya no estará basada sólo en los costos sino que en un aprendizaje emanado desde el cliente.

Finalmente, los emprendedores deben aprender a reconocer su fracaso. Sabemos que no es fácil, pero si retardamos esa decisión el problema será aún mayor. ¿Cómo darnos cuenta? Hay algunos síntomas: recurrir a préstamos personales para destinarlos a la empresa, factorizar documentos, declarar cotizaciones previsionales y no pagarlas.

Por Mario Espinoza, Abogado y Gerente General de Grupo Defensa.

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